sábado, 10 de febrero de 2018

CUIDADO SANSON, LO QUIEREN MATAR 33



Entonces la serpiente desapareció de modo misterioso tragada por el calor y el viento que pasó como un vaho calcinante-adormecedor.
Se pusieron mudos de admiración y pasmo.
No se atrevían a mirar al joven a los ojos porque comprendían que estaban frente a un muchacho prodigioso contra el que nada podrían hacer. Uno de ellos, tartamudeando logró crear una frase y sin levantar la mirada dijo. “Somos sus esclavos. Ordene lo que debemos hacer”. “Déjenme en paz, pueden irse ya, pero no hagan mal a nadie”.
Los hombres levantaron la mirada y caminando despacio, agachados y miedosos, y luego corriendo como demonios, desaparecieron entre las rocas en medio del aire todavía en penumbras.

El joven cogió el camello y se montó siguiendo el viaje a toda marcha  recordando a la muchacha que le había prometido que lo esperaría en Timnat.
Ya atardeciendo llegó a Israel cansado y hambriento. Tomó leche de cabra que le compró con medio denario a un campesino. En ese momento estaba ordeñando los animales en las afueras de Israel, acompañado de dos niños que le ayudaban en esa labor, comió también un pan sin levadura que el hombre le regaló y que aunque estaba duro, tenía buen sabor. Sabía que el joven se llamaba Sansón y que la gente hablaba bien de el y de sus padres, que vivían en el campo. Ya mas tranquilo continuó su camino llegando a las ocho de la noche a su casa.
Sus padres, que estaban hablando y descansando del trabajo del día en el corredor medio iluminado por la luz amarilla de una antorcha, se sorprendieron viéndolo volver tan pronto. Se pusieron de pie para recibirlo y para mirarlo de cerca porque quizás le hubiera pasado algo malo. Le preguntaron. “Que te pasó hijo, porqué regresaste tan ligero?”. “He venido por ustedes porque así dicen las estrellas que debe ser”. “Como así no entiendo”, respondió su madre. “Si, el destino tiene cosas preparadas para uno, y tienen que cumplirse”. “Explica, explica mejor”. “Vi en Timnat una mujer hija de los Filisteos y me ha gustado tanto que la voy a hacer mia, yo también le he gustado a ella. Debéis tomármela por mujer porque así se cumplirán ciertas cosas que presiento”.
Sus  padres se quedaron mirándolo extrañados con los reflejos de luz de la antorcha que volteaba las llamas de un lado a otro “Y por eso regresó tan rápido?” pensaron al mismo tiempo. Y le dijeron. “No hay mujer entre las hijas de tus hermanos, ni en todo nuestro pueblo, para que vayas tu a tomar mujer de los filisteos incircuncisos?”
Y Sansón respondió a su padre. “Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada.
Mas su padre y su madre no sabían que esto tenía que ser así, porque la naturaleza buscaba ocasión contra los filisteos. Pues en aquel tiempo ellos dominaban sobre Israel.






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