viernes, 13 de mayo de 2011

EL PAIS DE LA NIEVE 183 (La desconocida y fantástica historia del pueblo Pijao)



Las charlas se confundían y la luna estaba eclipsada.

De pronto escucharon el llanto de una mujer que no paraba de lamentarse por haber perdido a sus hijos que tiempo atrás ahogó en el rio Magdalena para que no la interrumpieran en las aventuras que continuamente mantenía con sus amantes.

Había venido porque recordó que aquí encontraría a Millaray y a Cajamarca, jóvenes a los que había visto en dias pasados y de los que pensaba que eran sus hijos. Se acercó al grupo mirando a todos hasta ver a Millaray "Hija mia, hija mia, has venido" dijo gritando, y sin importarle que estaba hablando con la diosa Bachué, fue hasta donde estaba, diciéndole "Gracias hija mia por haber venido. De aquí no me iré sin ti". "Hola Llorona, gracias por haber venido" le respondió la princesa, diciéndole en secreto a Bachué que la mujer había perdido el juicio por haber ahogado a sus hijos y por el remordimiento que no la dejaba en paz. Le explicó "La mujer piensa que Cajamarca y yo somos sus hijos". Bachué sonrió. La mujer miró a otro lado, descubriendo a Cajamarca. Corrió atropellando a algunos, llegando a donde estaba el joven con la diosa Chia, diciéndole "Hijo mio, hijo mio he venido por ti". Cajamarca la saludó con un beso en la frente mientras en secreto le explicaba a Chia que era una mujer enloquecida por haber ahogado a sus hijos en el rio Magdalena. La Llorona miraba a Cajamarca con gran alegría, sin quitarle los ojos de encima. Dejó de llorar, empezando a reir con risa entrecortada y convulsiva haciéndole doler el pecho y el estómago. Entonces la diosa Chia se le acercó preocupada diciéndole "Que es lo que te pasa, mujer?" haciéndole un pase mágico que la recuperó al instante, volviéndola tranquila y quedándose entre todos escuchando lo que decían.

Depronto apareció entre ellos y como caido de las nubes, un dios no muy querido porque tiempo atrás había provocado un diluvio en la tierra. Era Chibchacun, dios potente de anchos hombros, larga melena enredada, músculos poderosos y excesivo sudor que le corría como arroyuelos por el pecho, la espalda y por las piernas. Tenía una altura de seis metros y al andar dejaba hondas huellas en la tierra y en el pasto. "Hola amigos, como están. Es un gusto volver a estar con ustedes y oirlos" dijo el dios al que todos miraron levantando la cabeza "Hola Chibchacun" dijeron en coro sin prestarle mucha atención.

Despues de haber causado el diluvio, Bochica, pricipal dios y maestro civilizador, lo castigó obligándolo a llevar la tierra en sus espaldas. Los Chibchas dicen también que los terremotos se producen cuando Chibchacun pierde el equilibrio. Con el fin de librarse de las aguas que inundaron la tierra en el diluvio, Bochica abrió un agujero en la tierra, en Tequendama y por ahí se fueron las aguas.

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