viernes, 10 de diciembre de 2010

EL PAIS DE LA NIEVE 129 (La desconocida y fantástica historia del pueblo Pijao)




Lentamente llegaban mas y mas caravanas cargadas de ofrendas que los sacerdotes y brujos les recibían depositándolas en una choza preparada para eso.
Casi todos venían pintados de colores fuertes, rojo, verde, azafrán, amarillo. Tenían ruanas largas de muchos colores pero debajo estaban desnudos. Llevaban puestas diademas de plumas y de oro, anillos, pulseras, pectorales, tobilleras, narigueras. Tambíen llevaban flechas y lanzas. Pocos tenían alpargatas, los demás iban descalzos. Las mujeres cargaban a sus niños en la espalda aguantados por fajas de fibras tejidas en sus pueblos.
Tendrían que pasar varias semanas de velorio en las que el cacique muerto se prepararía para su nueva vida. Los sacerdotes de su tribu y de las tribus vecinas lo habían pintado con vivos colores, adornándolo con anillos de oro, lo mismo que con pulseras, tobilleras, narigueras, collares y la mejor corona de oro y diamantes que tenían. Fue ataviado con mantas lujosas y otros adornos de oro que le ponían cerca. Era inumerable la gente que iba y venía hablando bajo y llorando. Muchos permanecían sentados durmiendo cabizbajos su borrachera. Las mujeres no paraban de cocinar en grandes fogatas e inmensas ollas de barro puestas al frente de las chozas. La gente comía sin parar, aprovechando la oportunidad de saciarse con buenas meriendas. Los pedidos a los dioses eran constantes "Dioses de la muerte, dioses de las estrellas llevad a Pucharma con vosotros. Dadle la paz y el reconocimiento que merece, oh divinos dioses".
"No olvideis a vuestro hermano, dioses del viento y de las sombras. Dadle la mano".
"El lleva mucho oro y comida y todo lo repartirá con vosotros, dioses del silencio. Abridle las puertas para que entre como el cacique que es".
"Recibidlo, abridle los brazos para que entre con confianza, venerados dioses del agua y de la tierra".
"Nuestro cacique Pucharma ha sido bendecido por el fuego, divinos dioses. El ahora hace parte de vosotros. Recibidlo como lo merece".
Y seguían rogando y cantando con graves voces bajo el sonido de las flautas y los tambores que iban entre la multitud callada.
Así pasaron cuatro semanas en las que el cuerpo olió mal porque a pesar de haberlo lavado, de haberlo frotado con polvo de oro y hierbas aromáticas , expedía un hedor insoportable que todos disimulaban conteniendo la respiración y evitando acercarse.
Y al final en un día de sol y suave llovizna Pucharma fue puesto en una camilla de palos y fibras de maguey hecha especialmente para el. Había sido bendecida a la luz de la luna y de las estrellas por los brujos y los sacerdotes en medio de oraciones. Siendo el medio dia lo sacaron del bohío con apretones y empujones conduciéndolo entre cantos, danzas y mas oraciones a lo alto de la colina mas cercana, donde habían cavado un hueco muy profundo, largo y ancho donde lo enterrarían. Ahí pusieron las joyas, las piedras preciosas, los ropajes y comidas, encima de piedras planas y largas que ellos llamaban lajas. De modo que las ofrendas fueron inmensas, casi inimaginables porque llenaban un espacio amplio del tamaño de una choza grande.

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