sábado, 5 de mayo de 2012

EL PAIS DE LA NIEVE Y LA MONTAÑA BRILLANTE 82



Usted y Cajamarca deben aprovechar mi existencia, irse conmigo, conocer mas gente e investigar donde queda la montaña que desde hace tanto tiempo andan buscando".
En ese momento salió Cajamarca de la choza, y acercádose a donde estaban ellos, saludó al cóndor con mucho agrado. "Hola cóndor, hacía mucho tiempo que no lo veía. como se siente? Por qué ha venido tan temprano? Es una rareza verlo a éstas horas de la mañana por aquí". "Hola cacique Cajamarca. Lo que pasa es que me dieron ganas de venir a verlos porque me siento solo en esa colina acalorada que me aburre tanto. También vine a decirles que ya es tiempo de que vayamos a otros sitios donde ustedes pueden servir tanto como lo han hecho con los Emberá-Catíos. Ya hemos pasado largo tiempo aquí y se me están debilitando las alas y mi fuerza por falta de uso. Si sigo así, de pronto me enfermo y ustedes quedarán solos para siempre. Además deben seguir conociendo otros pueblos a ver si algún día encuentran quien les diga donde queda la montaña brillante". "Tan aburrido se siente, cóndor, que inventa argumentos tan raros para convencernos de que nos vayamos?". "Si ustedes no se van, yo si me iré. Estoy decidido a eso. Así, sin mi, no podrán seguir viajando a las velocidades a que están acostumbrados, y tendrán que hacerlo caminando entre las selvas, escalando montañas, pasando rios, defendiéndose de las bestias, y tantas otras cosas de las que se libran cuando viajan en mi espinazo . . .". "No cóndor, no diga eso. Siempre estaremos los tres en todas partes y nunca nos separaremos. Arreglaremos las cosas y nos iremos hoy mismo. A donde tiene pensado volar?" le preguntó la joven. "Quiero conocer el pueblo de los Waunanas que viven no muy lejos de aquí, en el sur del país Chocó. He oido decir que tienen un dios bueno que les ayuda en todo y quiero saber también como es él, porque sé que ha oido hablar de mi y está loco por verme, eso me han dicho" comentó el buitre mirando la selva que empezaba a iluminarse y a calentarse con el sol rojo que se alzaba por encima de los árboles. "Ahora eres tu el que sabe muchas cosas que nosotros ignoramos" le dijo Millaray con los ojos brillantes, pensando que otra vez viajaría en las espaldas de su amigo. "Cuando nos iremos?". "Debe ser pronto. Mientras mas nos demoremos, mas indecisión tendremos" respondió el pájaro poniéndose serio. "Ah bueno, como digas. Arreglaremos nuestras cosas y nos despediremos, cosa que será larga porque los Emberá-Catíos no nos dejarán ir fácil". "Tienen que convencerlos que otro día volverán. así los calmarán y cederán" dijo el buitre agarrando con el pico una langosta que lo tenía aturdido volando alrededor de el. La destrozó y se la tragó de un solo bocado.

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