lunes, 15 de agosto de 2016

AXO, EL ALUPIO Y LA MONTAÑA 50 (La historia de una criatura humana(?) de ocho centìmetros.



 Miró al joven sonriendo. Ya estaba recuperado. Axo se propuso descansar esa noche muy tibio y tranquilo, abrigado por una gruesa y peluda piel de toro azul que encontró abandonada encima de la escarcha entre algunas rocas.
Durmió junto a unas piedras grises que los protegieron del viento, del rocío y la neblina  cada vez mas espesa  y congelante.
Una luz lechosa llegó al otro día colándose entre las ramas, espantando las sombras que se habían quedado dormidas mezclándose en las raíces. El viento vino de lejos metiéndose en los oídos del muchacho y en los del alupio que bostezó hambriento. “Cómo se siente?”.   “Bien pero tengo un hambre brutal”.
Salieron de debajo del cuero del toro para buscar algo de comer. En la orilla de una pequeña fuente encontraron moras y uchuvas que comieron contentos, mientras Axo caminaba entre la hierba que casi lo escondía por lo alta que era. En hojas grandes guardaron moras para comer mas tarde.
Caminaron medio día por laaaaaargas escaleras de piedra construidas por el agua, las noches, el sol, el viento. Esas terrazas detenían la erosión de la montaña y parecían llevar a una ciudad amurallada según palabras de Eres.
De pronto escucharon un ruido lejano de cataratas, sordo, perturbador. Axo sintió curiosidad.  “Que es lo que se oye?”.  “Es el río bravo que viene de la cima. Es miedoso, en sus aguas arrastra àrboles, troncos y rocas gigantes caídas en su lecho. En poco tiempo llegaremos a la orilla.
El ruido crecía entre las gigantes piedras del camino y los árboles viejos de cáscaras sopladas. Cuando llegaron a la ribera vieron las olas furiosas estrellándose en las orillas y llevándose los árboles derribados de un golpe. Las aguas bajaban embarradas de color amarillo rojizo por la greda y otros minerales arrastrados desde arriba. Asì llegaba al mar.
Pensaron que hasta ahí llegaría su aventura.
Pasar al otro lado era urgente porque solo así podrían continuar la subida a la montaña pero cruzar el río parecía imposible. “Debe  haber algún lugar por donde pasar. Hay que encontrar la manera de llegar al otro lado” dijo Axo.  “Pronto encontraremos algo que nos ayude. No desconfìe” respondió Eres.
……………………“Los Uranios gente asombrosa que apareció por aquí hace muchos años, vivieron en la orilla  del río setenta y dos siglos hasta que un día se fueron a otro planeta porque ya habían cumplido la misión de hacer en el mundo una cultura mágica”.

En su trasteo se llevaron un puente sobre el que cruzaban el río. Era un rayo de luz por el que caminaban muy tranquilos y seguros.




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