viernes, 30 de septiembre de 2016

AXO, EL ALUPIO Y LA MONTAÑA 55 (La historia de una criatura humana(?) de ocho centìmetros.



“A éste lugar” contaba el alupio mientras navegaban por un espacio en el que no había tiempo ni comienzo ni fin llegaron hace mucho tiempo los creadores de lo que nunca fue y fabricaron cosas que jamás existieron. Inventaron palabras sin forma y sin sonido y se convirtieron en chispas de agua-candela.
La luz negra y blanca que les parecía ver mezcladas alrededor de ellos, era difícil de entender porque definitivamente no eran luces. Todo era y no era al mismo tiempo. “Cómo explicar eso?”. “No sé. No hay un lenguaje  para éstas cosas”. Decía el paraalupio hablando para sí, sin mover la lengua ni los labios que mantenía activos en su charla.
Axo se sentía extraño pero tampoco se sentía así de extraño.
Le preguntó al amigo “Cuando saldremos de aquí?”. “Lo sé y no lo sé. Podría asegurarle cuando saldremos y sin embargo no podría asegurarle nunca nada porque el nunca no existe”. “Como así, no entiendo aunque podrìa entender sin entendimiento”. “Yo tampoco me entiendo en èsta confusión que otro dia será entendible”.
El antialupio aguzó la mirada para contemplar la distancia pero no pudo verla, porque no habían distancias, solo antidistancias los rodeaban. El tiempo empezó a tragarse a sí mismo hasta convertirse en un nudo brillante que daba vueltas sobre sí mismo y crecía para luego desvanecerse y reaparecer igual que una espiral sin un adentro ni un afuera….. Existía inexistiendo.

Llovieron antilloviznas rojas-antirrojas que caían sin caer para elevarse a un cielo que no había hasta que al fin aquella extensión  en la montaña crepitó iluminada por una inmensa chispa de agua-fuego y todo aquello terminó sin haber acabado de terminar.
Pero finalmente terminó interminable.

Repuestos de semejante situación y otra vez en el mundo real. . .  (?) caminaron un largo trayecto entre plantas bajas, pesadas de flores……Racimos gigantes.
Pasaron dos días andando entre la neblina sòlida que se les pegaba en la ropa y en la piel aprisionándolos, deteniéndolos.




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