martes, 18 de septiembre de 2018

cuidado sanson lo quieren matar 48



Sansón bajó la olla agarrándola con un trapo, y ladeándola con cuidado, sirvió en tres tazas de barro rojo, ofreciéndolas luego a sus padres con pan negro. Volvió a la hornilla, separó  la leña y los incandescentes carbones para que se apagaran y no hubiera peligro de incendio. Entonces el humo espeso, subió extendiéndose por la cocina y las habitaciones, saliendo al corredor, para perderse luego en el aire claro donde se diluyó sin explicación.
Después del rápido desayuno, salió el joven mas allá del pozo, debajo de los árboles para encontrar a los camellos, hablarles, tocarlos y ponerles las riendas. En un instante los trajo frente a la casa diciendo:  “Ahora acomodaré el tapete a Lor para que vayan cómodos y no se tallen con el zangoloteo. Ese camello es mas fuerte y los llevara con suavidad en todo el trayecto.
Entró a su habitación, sacó el tapete, se acercó al rumiante y se lo puso en las espaldas. Después el camello se  arrodilló en sus patas delanteras para que la pareja subiera fácilmente.
Manoa ayudó a Mara a acomodarse en las gibas y cuando estuvo lista, subió él, agarrando las riendas y jalando suave para que Lor se levantara.
Sansón les alcanzó las bolsas del agua, puso los morrales en Dock, y cogiendo las provisiones que había dejado preparadas desde la tarde anterior, las acomodó también en Dock que volteaba a mirarlo de vez en cuando, por tanto ajetreo que hacía sobre él.
Entró a la casa y cerró las puertas asegurándolas con trancas y hierros mohosos, dejándole escrita una carta a Joaquín en un pedazo de piel de culebra que acomodó a la entrada de la cocina. “Os recomiendo Joaquín, cuidar las cabras y la viña mientras nosotros volvemos. Vamos a Filistea”
Como le pareció que ya todo estaba listo, subió al camello y hablándole al oído, iniciaron el viaje al país de los filisteos.

Una muchacha los esperaba.

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